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domingo, 24 de marzo de 2013

Convivencia-Democrática


Democracia y convivencia son dos fenómenos que, al tocarse, interactúan, se unen y se refuerzan mutuamente formando un concepto unitario y distinto: la convivencia democrática, que en su conjunto es más grande que la suma de las partes.

De los dos componentes, uno es el germen, la chispa que inicia la reacción: la convivencia. Sin ella, que es básicamente respeto y reconocimiento mutuo, no puede empezar a haber democracia, ya que de faltarnos, nadie concedería a otra persona el derecho a opinión y por tanto a voto.
Si la convivencia democrática fuese una persona, su cuerpo sería la democracia: práctica, compleja, difícil, funcional, necesitada, capacitada, resolutiva, pensante. Pero sus pies serían la convivencia: sencilla, pequeña, robusta, fundamental para para sustentar el cuerpo de la democracia, libre.


La democracia no puede ser nunca una excusa para destruir la convivencia, que la hizo posible, y sin la cual el nuevo fenómeno resultante de la interacción de las dos, la convivencia democrática, sería imposible.

Muchos apelan a la democracia para intentar justificar las imposiciones más fanáticas y retrógradas.
No dejemos que nadie instrumentalice la democracia para minar la convivencia de la que emana.
Tengamos una saludable convivencia democrática.


Ánimo UPyD, Unión Progreso y Democracia, partido que surgió como reacción a los que pretendían minar la convivencia, bien por medios violentos, bien por legitimaciones democráticas de los mismos.

domingo, 11 de noviembre de 2012

¿Cuándo iniciamos el camino que nos ha traído hasta aquí*?



Cuando empezamos a pensar que ayudar era subvencionar: empezamos a confundir el ayudar al que lo necesita con mantener el sueldo que cobra; empezamos a falsear la percepción, la información, de lo que se recibe frente a lo que se produce; cuando empezamos a no poder medir nuestras fuerzas.

Cuando decidimos que el Banco Central Europeo (nuestros gobernantes) tenía que decirnos el momento adecuado para saltar el abismo (dar/pedir un crédito lo llaman)... a todos a la vez.

Cuando decidimos que era bueno que los bancos prestasen una fuerza generada por nosotros, sin que nosotros quisiésemos prestarla, multiplicándola ficticiamente, y así poder financiarnos más, financiar nuestros trabajos y nuestros gobiernos; cuando olvidamos que nuestra fuerza está en juego y no es infinita ni multiplicable.

Cuando se nos olvidó que para saltar un abismo cada uno debe poder medir sus fuerzas*, y estudiar el abismo que tiene delante; cuando se nos olvidó que si es otro el que te indica cuándo saltar, no tendrá la información adecuada; cuando le dimos la potestad de decir "¡ahora!"; cuando se nos olvidó que esto necesariamente conduce a que la casualidad, la fortuna o la providencia si usted lo prefiere, decida quién acabará sano, herido o en el fondo del abismo; cuando perdimos la conciencia de nosotros mismos.

*Aquí: el mayor paro mundial, en España, por encima del 25% en noviembre de 2012 y similar en 1995, sólo desdibujado temporalmente, mientras la luz que nos permite ver se distorsionaba al atravesar la burbuja. Aquí: a una tasa de desahucios hipotecarios de casi cien mil al año desde hace cinco años. Aquí: al esfuerzo de millones de personas echado a perder.
*Fuerza: en el sentido de este artículo es la medida del valor de nuestro trabajo, medido, normalmente, en dinero.

sábado, 27 de octubre de 2012

El Frogre


En la antigüedad ya estaba presente El Frogre. Incluso se aprecian sus efectos en las conductas sociales de algunos animales, lo que indica que posiblemente su origen se remonta a épocas incluso anteriores a ese punto de inflexión en el que el ser humano comenzó a serlo según la convención antropológica.
El Frogre no es un virus, sino un rasgo posiblemente derivado de otros de valor, necesarios para la supervivencia, que, cuando se dan ciertas circunstancias se desata en toda su locura.
Es muy difícil distinguir El Frogre de una reacción defensiva. El Frogre es sólo una fisura invisible, imperceptible, en uno de los estratos del conocimiento. Si se descubre, deja de existir, se corrige, o las conclusiones que siguen a esa fisura se cuestionan, por lo que El Frogre desaparece y pasa a ser una simple incógnita.
Quien lo sufre no lo percibe sino que se integra en su percepción de la realidad como una evidencia, ya que su hipocentro habitualmente está en un punto demasiado profundo.
El conocimiento, nuestra percepción, no puede escrutarse a todos los niveles. Es una acumulación por capas, y cuando el análisis efectuado por la razón no llega al estrato agujereado, puede aparecer El Frogre. Si no se descubre, El Frogre actúa, y sus consecuencias son imprevisibles.
Es difícil de detectar, porque al buscarlo y no encontrarlo, la razón puede concluir que no está, de la misma manera que una prospección puede no ser lo suficientemente profunda para descubrir el problema que luego hará derrumbarse el edificio.

El Frogre se presenta como faro y lucha contra el mal, por lo que suele utilizar como máscara el heroísmo.
El Frogre como el Hombre Masa de Ortega y Gasset, como ruptura de la continuidad entre realidad e idea transmitida: el emisor interpreta la realidad y la emite, sin que el receptor analice si el nexo entre la percepción del emisor y la realidad es coherente. El emisor puede formar, consciente o inconscientemente, una capa del conocimiento que oculte El Frogre al receptor.
Frente a la imposibilidad de hacer prospecciones en cada infinitesimal de la realidad, la elección de a quién seguir es complicada. Jugarán un papel importante las influencias iniciales, la confianza en los emisores… las ideas preconcebidas, los miedos inducidos, las sensaciones instintivas: miedo, envidia, extrañeza (a lo ajeno, a lo desconocido, al otro).
El Frogre como vía de instrumentalización de la desconfianza entre personas, grupos, familias, comunidades, países, que tan bien describe Stefan Zweig.

El Frogre tiene capacidades asombrosas. Es capaz de convertir el desconocimiento en agresión, en negligencia: ¿eran malvados los médicos que provocaban infecciones antes del descubrimiento de la vida microbiana? ¿es malvado el sismólogo que días antes de un terremoto dijo que no podía pensarse que fuese a producirse, cuando no hay método científico que permita preverlo con precisión? Es capaz siempre de suministrar culpables... lo suelen llamar responsabilidad política.
El Frogre es escurridizo, es una reacción que se puede confundir con una defensa ante el mal. No lo es: El Frogre es la reacción ante algo que no es el mal, pero que se identifica como mal a causa de un error de interpretación de la realidad, bien sea por desconocimiento propio, bien por negligencia, desconocimiento o manipulación de otros.
El Frogre es la cristalización del “que paguen justos por pecadores”, sin que ni siquiera haga falta que existan pecadores para que paguen los justos.
El Frogre se manifiesta como la ira, la indignación ante el mal, ante el agresor, cuyo origen ni si quiera se ve, se desconoce, por lo que El Frogre actúa y convierte en origen del mal cualquier cosa.


El Frogre es un nombre feo y desagradable. El Frogre, supongo lo habrá adivinado, viene de facha y progre, por ser tales nombres casos de su aparición en España. El Frogre como el ataque al mal, encarnado en el defensor de argumentos distintos.

La única prevención posible ante El Frogre es, sin garantía, conocer los límites del conocimiento. Tarea hercúlea.

martes, 8 de mayo de 2012

Keynesianos vs. Austriacos - 1 - Japón

En el momento histórico que vivimos, el debate más interesante, fundamental, que se está dando es la política económica a desarrollar en plena crisis, la mayor crisis conocida (por lo menos para los vivos menores de 80 años y obviando guerras).

El debate parece estar situado entre intervencionistas y liberales, usando los términos políticos. En términos económicos podría generalizarse denominándolos Keynesianos y Austriacos.

Por supuesto yo tengo mis preferencias. Mi intuición me hace prejuzgar que una línea de actuación debería funcionar mejor que la otra a largo plazo. Bien es sabido que la intuición muchas veces engaña.
Ambas líneas de pensamiento me parecen verosímiles, ambas tienen argumentos a su favor, lo que me lleva a proponer que las sometamos a distintas pruebas, en sucesivos artículos.

1. JAPÓN

En el banco de pruebas para la comparación de las dos corrientes, un caso interesante sería el de Japón, con una crisis que arranca en 1990, lo que nos ofrece una incomparable ocasión de analizar una economía desarrollada y las medidas aplicadas en una crisis.
Obviamente hay que hacer salvedades a la comparación con economías como la española, por ejemplo:
- Japón está rodeado de países emergentes, con economías crecientes pero mucho menos desarrolladas, caso contrario al español.
- Tiene un desarrollo técnico e industrial superior, con un balanza exterior positiva, al contrario que España.

Buscando por la red he encontrado análisis opuestos, con argumentos de peso y argumentos endebles, aunque en este caso me inclino porque tenga algo más de solvencia el caso a) keynesiano.

Los motivos de inclinarme por la opinión a) son:
- El hecho de que el paro se haya contenido tan bajo en Japón ya es de por sí un éxito, aunque el poder adquisitivo no hubiese aumentado. Comparativa desempleo Eurostat. Aunque si os fijáis en esa gráfica parece que el descenso de desempleo en Japón fue debido a la bajada de tipos generalizada y aumento de deuda (esta vez pública en lugar de privada) de las economías occidentales, volviendo a su ser al estallar la crisis mundial. ¿Arriesgado?
- Creo que la bajada de la bolsa Japonesa sí se debe a la crisis mundial, incluso en 2007, está en consonancia con lo ocurrido en la bolsa española, por ejemplo, y dudo que el análisis del comportamiento de la bolsa pueda servir de mucho para valorar el largo plazo o lo que ocurrirá en los próximos 5 años.
- Su aplastante mayoría entre los economistas.

A pesar de que me estén convenciendo los keynesianos (he de pensármelo todavía), su explicación de las burbujas resulta algo enrevesada, requiere sobreinversión y sobreahorro del exterior o del interior a través de muchas exportaciones, pero es muy plausible pensar que un exceso de confianza exterior en un mercado pueda distorsionar las inversiones a base de crédito fácil, sin que por ello tenga que invertir la política monetaria. ¿Pero cuánto? Según uno de los articulistas austriacos pone sobre la mesa el argumento de que los bienes inmobiliarios japoneses alcanzasen el 50% del valor de todo el terreno en el mundo antes de estallido de la burbuja en los 90. A simple vista parece imposible si no fuese por expansión monetaria.
Los austriacos tienen otra teoría de los ciclos plausible, acusando de las burbujas a la expansión monetaria no autoregulada. Los coeficientes de caja bancaria por debajo del 100% (depósitos a la vista) provocarían una expansión monetaria independientemente de la provocada por los bancos centrales, que podría llegar a ser 9 unidades por cada 1 existente realmente.
Por otra parte su apreciación de que la deflación no es negativa por sí misma es muy interesante, pero los gráficos de paro parecen dar la razón a los keynesianos.

Es posible que la situación actual requiriese una transición keynesiana hacia una política económica austriaca. De lo que no cabe duda es de que estamos viviendo un momento histórico y es posible que dentro de pocos años este dilema esté completamente y para siempre despejado. Veremos las consecuencias.

b) Austriacos:

viernes, 24 de febrero de 2012

lunes, 20 de febrero de 2012

Reforma laboral y fe


Comentarios a la reforma laboral en España en 2012.


1. Las faltas de asistencia y la procedencia del despido:


Según está redactada la ley, significa que puedes faltar justificadamente un día de cada semana durante todo el año sin que se considere procedente. A mí me parece bastante más que razonable. No sólo eso, sino que si te rompes un pie y estás más de 20 días sin poder andar, no cuenta. Además, las faltas tienen que ser "aún justificadas pero intermitentes", con lo cual se entiende que dos semanas consecutivas de baja (10 días) no entraría en el cómputo, habría que ver cómo entraría así que me parece que su redacción es bastante pobre.
Además, se excluyen faltas por determinados motivos. ( "no se computarán como faltas de asistencia las ausencias debidas a huelga legal por el tiempo de duración de la misma, el ejercicio de actividades de representación legal de los trabajadores, accidente de trabajo, maternidad, riesgo durante el embarazo y la lactancia, enfermedades causadas por embarazo, parto o lactancia, paternidad, licencias y vacaciones, enfermedad o accidente no laboral cuando la baja haya sido acordada por los servicios sanitarios oficiales y tenga una duración de más de veinte días consecutivos, ni las motivadas por la situación física o psicológica derivada de violencia de género, acreditada por los servicios sociales de atención o servicios de Salud, según proceda".)

Con lo cual, sigo sin entender muy bien la indignación que a otros les parece tan lógica. Creo que posibilitar a las empresas (fundamentalmente las pequeñas) protegerse frente a los jetas no sólo beneficia a las empresas sino también a los empleados.
Y aquí podríamos entrar a matizar si tienen que ser 15 en lugar de 9 para las bajas intermitentes o 15 días para las bajas largas en lugar de 20 etc. etc., y discutir todo lo que se quiera, pero la pretensión de fondo me parece muy sana.
Y se podrá decir que "lo dice un médico" pero todos sabemos lo que pasa con muchas bajas y no sólo eso, sino que los médicos de cabecera en muchísimos casos simplemente no pueden saber lo justificada que es o no una reivindicación de baja.
Aquí de lo único que se trata es de establecer una regulación razonable para que las cosas funcionen, igual que con el divorcio, el alquiler y todo en general.

sábado, 21 de enero de 2012

Impulso

Es difícil mantener el impulso. Algo que va por dentro que te señala una dirección, cpaz de romper las barreras. Capaz de romper la inercia de barreras cada vez más oxidadas y fijas. Muchas veces ese impulso te acerca a ellas, pero, ay amigo, qué difícil es moverlas. De vez en cuando sientes cómo han cedido unos milímetros y, de repente, el impulso flaquea. ¿Por qué? ¿Qué lastre es el que impide seguir empujando? ¿Cada fracaso pasado? Quizá sean los problemas que no son resolubles. En el fondo sabes que aunque consigas atravesarla, hay cosas que no se solucionarán. ¿Porqué no atravesarlas y solucionar las que se puedan?
Para ello no queda más remedio que olvidarse de todo y centrarse en hacer fuerza.